El JUICIO CRITICO es la base para tomar decisiones con objetividad, visión y responsabilidad. Por Beatriz Calvo, directora general de Nunsys Group. #CompeteniasCampus
- Publicación: 22 de abril del 2026
- Colabora: Beatriz Calvo Pérez
- Colabora: NUNSYS
Beatriz Calvo Pérez es directora general de Nunsys Group, grupo tecnológico español con más de 2.800 profesionales y presencia en más de 22 sedes en España, Andorra, Colombia, Portugal y Estados Unidos, especializado en soluciones y servicios tecnológicos de alto valor añadido, consultoría y desarrollo de productos propios. Ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidad de Zaragoza y máster en Dirección de Empresas por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE), cuenta además con la Acreditación Internacional en Consejos de Administración y Buen Gobierno por el Instituto de Gobernanza Empresarial. Ha desarrollado toda su carrera en el ámbito tecnológico.
En septiembre de 2022 asumió la Dirección General de Inycom, liderando una etapa centrada en la consolidación del portafolio de servicios, el talento interno y la excelencia operativa. Tras la incorporación de Inycom al Grupo Nunsys Group en junio de 2023, dirigió el proceso de integración empresarial y, desde octubre de 2024, ejerce como directora general del grupo, impulsando su consolidación como uno de los principales grupos tecnológicos privados del país. A lo largo de su trayectoria ha dirigido equipos en áreas de operaciones, desarrollo de software, innovación, desarrollo de negocio y dirección, consolidando un modelo basado en la excelencia en la gestión, la apuesta por la I+D+i y la confianza en las personas como generadoras de valor.
¿Qué significa para ti aplicar el juicio crítico en la toma de decisiones estratégicas dentro de una compañía tecnológica?
Aplicar el juicio crítico significa crear el contexto adecuado para tomar decisiones objetivas. Ese contexto tiene que estar basado en datos, en información contrastada y en hechos.
Las decisiones tienen que estar alineadas con el propósito corporativo y con la cultura de la empresa, porque al final todo lo que hacemos tiene un impacto. Por eso es importante que cada decisión esté tomada con responsabilidad y con una visión clara de lo que representa la compañía.
En un sector tan dinámico como el tecnológico, donde la innovación es constante, ¿cómo se equilibra la rapidez en la decisión con el análisis riguroso que exige el juicio crítico?
Como tomamos tantas decisiones, si todas las quisiéramos analizar hasta el último detalle podríamos caer en la parálisis por análisis. Eso tampoco te lo puedes permitir.
Esto también es una cuestión de entrenamiento. Cuando haces muchas veces las cosas de esta manera, al final te sale de forma natural. No necesitas pararte a pensar cada paso del procedimiento porque lo has interiorizado.
Siempre digo que prefiero hacer muchas cosas de ocho que hacer una de diez. Hay que aplicar el juicio crítico con mesura, generar el contexto necesario para decidir, pero sin intentar llegar siempre al último detalle. Es importante quedarse con lo que realmente tiene más impacto en la decisión.

Asumiste la Dirección General en un momento complejo para el sector. ¿Cómo te ayudó el juicio crítico a priorizar, ordenar y definir el rumbo de la compañía?
Cuando asumí la Dirección General en 2022, el momento del sector tecnológico era en realidad muy bueno. Había mucho impulso para la transformación digital de las empresas, estaban los fondos de recuperación tras el COVID y tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos, el cloud o la ciberseguridad estaban muy maduras. La incertidumbre no estaba tanto en el mercado como en la propia compañía porque la propiedad estaba reflexionando sobre el futuro y sobre la posibilidad de incorporar la empresa a un grupo industrial más grande que la ayudara a crecer.
Yo participé activamente en ese proceso de integración de Inycom dentro del grupo al que ahora pertenecemos, Grupo Nunsys. Durante un año trabajamos en integrar las distintas compañías del grupo, que funcionaban bastante en silos, para destilar lo mejor de cada una y construir una organización común que multiplicara sus fortalezas.
El juicio crítico fue clave para entender el contexto, conocer a muchas personas del grupo y construir un organigrama donde cada uno estuviera en la posición en la que podía aportar más valor. Somos casi 3.000 personas y ese proceso requería recoger mucha información y tomar decisiones muy meditadas, con gran escucha activa. Hemos tenido que tomar muchas decisiones estratégicas y todas ellas se toman de una manera argumentada para que la necesitamos un gran juicio crítico.
Cuando se analizan proyectos de I+D+i, ¿qué papel juega el juicio crítico para distinguir entre tendencia y verdadera oportunidad estratégica?
Nosotros estamos más centrados en la innovación que en la investigación pura. El juicio crítico sirve para decidir qué hacemos, en qué momento y con qué intensidad lo hacemos.
En tecnología aparecen constantemente nuevos conceptos y nuevas tendencias, y si te dejas llevar por cada impulso puedes acabar desgastado técnica, económica y moralmente. Por eso es importante llegar de los primeros, pero llegar con garantías de continuidad.
Muchas veces se generan burbujas tecnológicas y de todas ellas siempre queda algo que realmente aporta valor: pasó con el big data, con blockchain o ahora con la inteligencia artificial. El juicio crítico consiste en analizar qué innovación resuelve realmente un problema y no dejarse llevar por modas. Se trata de probar, medir y ajustar; ya que si no lo haces así, puedes desangrarte por el camino.
¿Cómo se fomenta el juicio crítico dentro de los equipos para que las decisiones no dependan únicamente de la dirección, sino que formen parte de la cultura empresarial?
En Inycom y en Grupo Nunsys tenemos un principio muy claro: todo el mundo toma decisiones dentro de su ámbito de responsabilidad, no queremos autómatas porque creemos que la gente necesita saber que tiene un espacio para decidir, porque si no se desmotiva. Nuestra organización es bastante horizontal y cada persona decide sobre lo que le corresponde.
Eso también requiere mecanismos de coordinación para evitar el desgobierno. Tenemos órganos de gobierno claros —consejo de administración, comité estratégico y comité de dirección— pero también canales de comunicación muy ágiles. Cualquier persona puede hablar directamente conmigo o incluso con la propiedad. Es un modelo que exige mucho trabajo, pero creemos que vale la pena porque permite que las personas crezcan y se impliquen más en lo que hacen.

En sectores como salud, industria o administraciones públicas, donde el impacto es alto, ¿cómo influye el juicio crítico en la toma de decisiones responsables y sostenibles?
Trabajamos en sectores muy críticos: salud, defensa, industria, alimentación, utilities o medio ambiente. Eso implica una gran responsabilidad.
Para asegurar esa responsabilidad tenemos un código cultural que llamamos Alma Dakar. Alma representa el corazón de la compañía y Dakar refleja que en tecnología cada día es diferente, como en una carrera: hay imprevistos, hay que tomar decisiones rápidas, hay que tomar atajos, y hay que adaptarse.
Ese código cultural define nuestros valores, comportamientos y propósito. Además, nuestros profesionales reciben formación específica para trabajar en sectores donde el impacto es muy alto.
El juicio crítico empieza desde la selección de las personas, continúa en el onboarding y en la formación continua. Llevándolo al juicio crítico, las decisiones pasan por elegir a las personas adecuadas en cada entorno donde las decisiones tienen gran relevancia.
Vivimos en la era del dato. ¿Cómo se combina el análisis basado en información objetiva con la experiencia y el criterio personal a la hora de decidir?
Datos tenemos muchos, pero los datos por sí solos no son nada. Hay que convertirlos en información que ayude a decidir. Para eso también hace falta experiencia, olfato y conocimiento del contexto. Las herramientas de análisis o incluso la inteligencia artificial ayudan mucho, pero no sustituyen el talento de las personas. La tecnología puede ayudarte a analizar los datos y a plantear escenarios, pero al final la decisión debe pasar por el juicio de una persona preparada para interpretar esa información y tomar la mejor decisión.
¿De qué manera el juicio crítico ha sido clave en el proceso de crecimiento y consolidación de Inycom como referente en sectores complejos?
Cuando la empresa empieza, las primeras decisiones son fundamentales: en qué sectores quieres trabajar, qué tecnologías quieres ofrecer, qué tipo de clientes van a ser los más adecuados... en los grandes vectores de la compañía el juicio crítico es clave porque podrías haber llegado a un destino diametralmente opuesto. Hemos tomando las decisiones adecuadas para llegar a lo que queríamos ser. En nuestro caso decidimos ser un socio tecnológico global para nuestros clientes. Queremos poder ayudarles en la mayoría de sus necesidades tecnológicas, independientemente del sector en el que trabajen. También tomamos la decisión estratégica de centrarnos principalmente en el mercado nacional, porque creemos que todavía tiene mucho recorrido y podemos aportar mucho valor.
Ese tipo de decisiones estratégicas condicionan todo lo demás: el portfolio tecnológico, la organización del equipo o la forma de generar negocio.

¿Crees que el juicio crítico es una competencia innata o puede entrenarse y fortalecerse a lo largo de la carrera profesional?
Se puede entrenar y fortalecer, como casi todo. Es verdad que hay personas que de manera natural tienen ciertas habilidades, pero todos podemos mejorar si lo trabajamos, y en lo que se refiere a tomar decisiones, por supuesto. Al final consiste en no moverse solo por impulsos o por opiniones, sino en cuestionar, contrastar y reflexionar antes de decidir.
En nuestro trabajo lo entrenamos todos los días, también con los clientes. Cuando un cliente plantea una idea, nuestro papel muchas veces es ayudarle a hacer ese juicio crítico: preguntarle por qué lo necesita, qué problema quiere resolver o si hay otras maneras de hacerlo.
Cuanto más lo practicas, más natural te sale.
Campus Fundación Ibercaja impulsa la adquisición de competencias clave para el liderazgo empresarial. Desde tu experiencia, ¿qué papel juega la formación en el desarrollo del juicio crítico de los futuros directivos y profesionales del sector tecnológico?
La formación es clave para el desarrollo de las personas de una empresa y especialmente de los directivos. Muchos métodos formativos, como el método del caso o los role play, están precisamente diseñados para entrenar el juicio crítico. Te plantean una situación empresarial con información, opiniones y contexto, y tienes que aprender a distinguir los hechos objetivos, entender el propósito de la empresa y tomar decisiones.
Ese tipo de metodologías ayudan a desarrollar la capacidad de analizar, cuestionar y decidir con criterio. Por eso, la formación es una herramienta muy importante para fortalecer el juicio crítico.
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