Gestión de riesgos: de escudo protector a palanca de ventaja competitiva
- José Ramón García Aranda. Doctor en Economía y Gestión de las Organizaciones (mención internacional). Ingeniero en Organización Industrial.
- Publicación: 08 de octubre del 2025
Ya no es suficiente reaccionar a los imprevistos, al menos si se quiere liderar un sector o un ámbito concreto; la verdadera diferencia entre las organizaciones que sobreviven y las que sobresalen reside en su capacidad de anticipación y agilidad de respuesta. Este cambio en la forma de definir lo que queremos hacer exige que la gestión de riesgos abandone su tradicional papel reactivo y se integre en el ADN de la empresa.
Mirar hacia delante más que hacia atrás…
Gestionar más con la vista en el retrovisor ha sido, a lo largo del tiempo, suficiente para seguir en el mercado, siendo necesario, en el momento actual, ampliar nuestros análisis de riesgos a la dimensión estratégica, poniendo especial atención a aquellos aspectos que pueden impactar en la consecución de los objetivos de negocio a largo plazo. Hablamos de disrupción tecnológica, alteraciones de las cadenas de suministro, cambios geopolíticos o la aparición de competidores insospechados, a menudo asociados a los temidos "cisnes negros" o "rinocerontes grises".
Es muy interesante entender el análisis y gestión de riesgos no tanto como un listado de amenazas a mitigar, ya que en muchas de ellas no podremos influir directamente, sino como información crucial para la toma de decisiones, siendo clave determinar el nivel que estamos dispuesta a asumir para generar valor, y alinear todas las acciones corporativas a ese umbral (apetito de riesgo).
Transformar los riesgos en oportunidades
El uso de la tecnología como aliada clave para el análisis predictivo o la extensión de una sistemática de gestión de riesgos (COSO ERM, ISO 31000, etc.) puede ayudarnos a transformar los riesgos en oportunidades permitiendo tomar decisiones más informadas, aumentar la capacidad de adaptación y resiliencia, fortaleciendo los pilares de anticipación, preparación, respuesta y recuperación o impulsar la innovación, sustituyendo la aversión al riesgo por una cultura que permita la experimentación controlada.
El futuro no es sólo algo que nos sucede; es algo que construimos con nuestras decisiones. Dejar de reaccionar para empezar a adelantarse es la única vía para seguir siendo competitivos, ya que si no, otros lo van a hacer. A diferencia del pasado, quienes despunten en sus sectores serán quienes luchen por no ser “arrastrados” por las circunstancias y sean capaces de transformar los imprevistos en oportunidades estratégicas.
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