La ESCUCHA ACTIVA es la herramienta más potente para una colaboración eficiente y a la vez satisfactoria para las personas. Por Carolina García, Directora General de DENIOS España y Portugal. #CompetenciasCampus
- Publicación: 07 de enero del 2026
- Colabora: Carolina García Bailo
- Colabora: DENIOS España
Carolina García es ingeniera industrial y directora general de DENIOS España y Portugal, compañía líder en almacenamiento y manipulación segura de productos químicos. Desde 2023 forma parte del Comité de Dirección del grupo, siendo la primera persona no alemana en ocupar la coordinación internacional de sus 21 filiales. Su trayectoria combina innovación, sostenibilidad y liderazgo con perspectiva global. Defensora del autoconocimiento y la inteligencia emocional, promueve un estilo de dirección basado en la autenticidad y la empatía. En 2015 fue reconocida con el Premio Trayectoria Profesional de ARAME, y hoy continúa impulsando un liderazgo más humano, consciente y transformador.

Escucha activa y liderazgo. Carolina, lideras equipos internacionales en 21 países. ¿Qué papel juega la escucha activa en la gestión de personas y en la toma de decisiones a gran escala?
Mi puesto es de coordinación internacional. Coordinar es comprender posturas diferentes y tratar de aunarlas: entender qué intereses hay detrás, no personales ni egoístas, porque cada uno defiende lo que cree mejor para su organización o su departamento. Si te quedas en la superficie, te pierdes lo importante. Para mí la escucha activa es esa comprensión más profunda: están las palabras y está lo que hay detrás. A veces, puede parecer que hay posturas enfrentadas entre una filial y la central o entre filiales, cada uno “tira para su casa”. Pero si escuchas profundamente, muchas veces solo con escuchar aparece una solución que satisface a todas las partes. Me gusta una metáfora: dos personas discuten por una naranja; si nos escuchamos de verdad, a lo mejor tú quieres la piel y yo quiero el zumo. Escuchando al 100%, se comparte. Además, con la multiculturalidad pasa igual: no es lo mismo la manera de pensar de un sueco que la de un costarricense. Hay bagajes y actitudes diferentes. La única manera de vencer eso es escuchar a otro nivel, bajar de lo superficial y entendernos como personas y por intereses reales.
Comunicación y confianza. En un entorno global, la comunicación puede ser compleja. ¿Cómo ayuda la escucha activa a generar confianza entre culturas, equipos y formas distintas de trabajar?
Un ejemplo claro de escucha activa es no oír para “preparar la defensa”. Es escuchar de verdad lo que te están diciendo. La otra persona lo percibe: cuando te escuchan y te miran, te sientes respetado y cuentas más. Eso crea confianza. Y ahí también aparece la cooperación y la creatividad: si yo me abro y tú te abres, conectamos a otro nivel y podemos lanzar ideas sin miedo. Si, por el contrario, veo que estás pensando en cómo rebatirme, no me genera confianza; intento “ganar” la batalla y terminar cuanto antes.

Gestión emocional. Has mencionado la importancia del autoconocimiento y la inteligencia emocional. ¿Cómo se relaciona la escucha activa con el liderazgo emocionalmente inteligente?
Lo veo en dos facetas. Primero, la personal: escuchar activamente es atención plena, y todos entramos en las conversaciones con pensamientos, emociones, patrones y prejuicios. Si te escucho pensando “como es una mujer joven…” o vengo pensando en una bronca de esta mañana, no estoy escuchando de verdad, no estoy concentrada en escuchar sino en lo que ya traigo dentro. Hay que gestionar lo propio para aparcar prejuicios y estar contigo: “¿qué me cuentas?”. Segundo, la conexión: cuando no estoy en el “personaje” y conecto desde lo que siento, te invito a ti a hacer lo mismo. Esa flexibilidad, bajar a la honestidad, se entrena. Y también implica decir “hoy no”: si no puedo escucharte bien, quizá no es el día para hablar de tu posible ascenso, por ejemplo. Para eso hay que ser muy consciente de lo que uno siente.
Diversidad y equidad. Defiendes la diversidad en la dirección. ¿Qué valor tiene la escucha activa para construir espacios más equitativos y respetuosos?
Más que “defensora de mujeres en la dirección”, soy defensora de la diversidad: de sexo, edad o cultura. Los equipos donde todos piensan igual no son buenos para la organización. A veces, como suele haber más hombres en dirección, la diversidad implica hablar de mujeres; en mi caso, si la mayoría somos mujeres, puedo buscar un hombre por la misma razón: no es bueno que sean “todos” de un tipo. La escucha activa ayuda limpiando patrones y prejuicios: no completar el 90% del discurso con lo que ya creo sobre alguien, sino abrir los ojos 180 grados y ver qué me cuenta esa persona, sea mujer, joven o de otro país.

Innovación y escucha. DENIOS es referente en soluciones seguras para el almacenamiento de productos químicos. ¿Cómo influye la escucha activa —del cliente y del equipo— en la innovación?
Lo primero es escuchar al mercado y al cliente. Si nadie quiere “bolis rosas”, ¿para qué innovar en bolis rosas? Nuestro equipo comercial está muy en contacto con el equipo de innovación: escucha, recoge lo que piden y lo trae. Dentro del equipo de innovación pasa lo mismo: si hay respeto y confianza, la gente se atreve a decir “se me ha ocurrido una locura”. Si siento que no me escuchas o no me respetas, me callo. Con escucha y confianza, las ideas circulan.
Gestión del cambio. ¿Cómo puede la escucha activa facilitar los procesos de cambio y la adaptación en la empresa?
La gestión del cambio es una las cosas más difíciles que existen a nivel de liderazgo y de gestionar equipos. Cada vez los cambios son más rápidos y cada persona los viven de manera distinta. Ahí entra la escucha activa para individualizar: en una organización hay equipos y, dentro, personas. Si el cambio es un nuevo software, tengo que escuchar tus dificultades reales para acompañarte. No es convencerte en un debate, es entender qué necesitas. Sin esa escucha profunda, a veces parece que alguien se ha adaptado y no es así, o al revés. La clave es conocer motivaciones y dónde está cada uno.
Equipos multiculturales. ¿Qué estrategias utilizas para mantener una escucha activa que integre visiones distintas bajo una misma cultura corporativa?
Uso los patrones culturales como información, no como “relleno del 90%”. Puedo saber que alguien del norte de Europa expresa menos la emoción y va más al dato, y que en China o Latinoamérica igual necesitan un planteamiento más personal. Eso me sirve como mochila, pero luego cada persona es persona: miedos, inseguridades… son universales. La estrategia es bajar a ese nivel: mírame a los ojos y cuéntame tus motivaciones y por qué has llegado a esas conclusiones. Lo cultural suma, pero no completa el cuadro.

Aprendizaje y crecimiento. ¿Qué papel ha tenido la escucha activa en tu desarrollo profesional y como líder en un grupo internacional?
La escucha activa me ha servido primero para aprender de mí misma. Cuando escuchas a un nivel más profundo, captas cosas que no te dicen directamente y ves dónde no ha ido bien una conversación o qué podrías mejorar. Eso te señala dónde formarte y qué gaps tienes que cubrir. Y luego, ya en la formación, si estás realmente atenta, no pensando en “tengo que comprar leche”, te impregnas mejor de lo que aprendes. Soy autocrítica, y esa combinación de escuchar y autocrítica te impulsa a seguir mejorando.
Campus Fundación Ibercaja. ¿Por qué es esencial formar en escucha activa a los líderes del presente y del futuro?
Hoy ya está claro que, además del contexto técnico, hacen falta competencias personales. Con la inteligencia artificial muchas tareas que hacíamos ya no las hacemos: la tecnología ayuda. Entonces, ¿qué aportamos? Precisamente las competencias personales. Ayer mismo le dicté un texto a una herramienta y el resultado “bonito” ya no era mío; no me “escuchó” activamente. Lo que hará la diferencia en liderazgo es esto, y no se adquiere solo por experiencia o años: se entrena y se aprende, escuchando a quien sabe y formándote continuamente. Y esto nunca lo va a poder aportar la tecnología.
Mirada al futuro. Pensando en nuevas generaciones de directivos, ¿cómo transformará la escucha activa la forma de liderar en los próximos años?
Creo que ya está pasando: hay más liderazgo humanista, y dentro de eso la escucha activa es clave. Se verán más resultados cuando se escucha a las personas: sus intereses, las novedades e innovaciones que traen, los posibles malentendidos… Incluso en procesos: si algo no funciona, quien te dará la clave es quien lo ejecuta. Las organizaciones serán más eficientes gracias a las competencias humanistas de los líderes.
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