La INNOVACIÓN me ha ayudado a transformarme a mí y al mundo a mi alrededor. Por Esther Borao, directora general del Instituto Tecnológico de Aragón (ITA). #CompetenciasCampus

La INNOVACIÓN me ha ayudado a transformarme a mí y al mundo a mi alrededor.  Por Esther Borao, directora general del Instituto Tecnológico de Aragón (ITA). #CompetenciasCampus
En Campus Fundación Ibercaja recorremos el abecedario de las competencias, y hoy nos concentramos en la INNOVACIÓN, palabra destacada por Esther Borao. Para ella, innovar no es solo crear algo nuevo, sino reinventarse, cuestionar lo establecido y atreverse a transformar el entorno desde la acción. Con su frase —“La innovación me ha ayudado a transformarme a mí y al mundo a mi alrededor”— nos recuerda que el verdadero motor del cambio nace cuando la creatividad se une al compromiso y la curiosidad se convierte en propósito.

Esther Borao es ingeniera industrial especializada en automoción y robótica y su trayectoria profesional se ha caracterizado por una visión diferente, alejada de los caminos tradicionales, que la ha llevado a destacar como una de las 30 jóvenes líderes de Europa y África. Se define como maker: alguien que crea, comparte y aprende con el objetivo de poner el conocimiento al servicio de los demás. Con esa filosofía, lidera hoy un centro tecnológico clave en la competitividad de Aragón, enfocado en la doble transformación digital y verde y en la construcción de un ecosistema innovador y sostenible. 

Innovación y liderazgo. Esther, desde tu llegada a la dirección del ITA en 2019, ¿cómo entiendes la innovación aplicada al liderazgo de un centro tecnológico?

Para mí innovar es perder el miedo a cambiar y mantener siempre viva una actitud de mejora continua. Significa preguntarse cada día cómo podemos hacerlo mejor, cómo podemos aportar más. En un centro tecnológico esta visión cobra todavía más sentido, porque debemos vivir en dos tiempos: anticipar el medio plazo, mostrando a las empresas tecnologías que quizás aún no ven, y al mismo tiempo estar muy pegados al presente, escuchando sus necesidades reales y alineando soluciones que generen resultados concretos. Liderar el ITA es precisamente habitar ambos mundos y tender puentes entre ellos: ser capaces de mirar al futuro sin perder de vista el hoy, acercando la innovación al tejido productivo y a la sociedad.

 

Innovación y competitividad. El ITA tiene como misión impulsar la competitividad empresarial. ¿Qué papel juega la innovación para que las empresas se mantengan fuertes en mercados globales?

En un mundo globalizado y cada vez más tecnológico, la clave para que una empresa sea competitiva es la diferenciación. Y esa diferenciación se consigue con la innovación, con la incorporación de tecnologías que permiten hacer las cosas de manera distinta y mejor. Desde el ITA ayudamos a las empresas a identificar dentro de sus retos qué tecnología concreta puede marcar esa diferencia y convertirse en ventaja competitiva. Además, fomentamos la colaboración, porque cuando varias organizaciones con conocimientos distintos se unen, se acelera el proceso, se comparten riesgos y se gana en ambición. Necesitamos generar masa crítica: ser más grandes, más conectados y más rápidos para competir en un mundo donde la innovación no se detiene.

Innovación y personas. Sueles definirte como maker. ¿Cómo puede la innovación ser también una actitud personal que motive a equipos y organizaciones a crecer?

En nuestro último plan estratégico hemos sintetizado esa filosofía en tres verbos: aprender, transformar e impactar. Para nosotros la innovación empieza en la actitud de aprender continuamente, de no conformarse nunca con lo que ya sabemos. Ese aprendizaje constante nos permite transformarnos, incorporar nuevas formas de hacer y mejorar procesos. Y, al transformarnos, generamos un impacto real en las empresas, en los equipos y en la sociedad. Esta lógica funciona igual para las organizaciones y para las personas: si cada uno está en permanente aprendizaje, acaba transformando su entorno y contagiando esa energía a los demás. Al final, estar siempre en continuo aprendizaje nos permite transformarnos, ser mejores y, con ello, transformar también a quienes nos rodean para generar un mayor impacto.

 

Innovación frente a retos sociales. Durante la pandemia apoyasteis iniciativas como Coronavirus Makers o el desarrollo de respiradores. ¿Qué aprendizajes dejó esa experiencia?

Fue una etapa compleja, pero nos dejó muchos aprendizajes. Lo más importante fue comprobar cómo, cuando la gente tiene una misión muy clara, todos van a una. De ahí surgió nuestro lema Energy to Impact, inspirado en la fórmula de Einstein: la energía de las personas aumenta si hay una misión común, si se trabaja en colaboración y si se multiplica el conocimiento. Eso fue lo que ocurrió: ingenieros, médicos, instituciones y divulgadores, cada uno aportando desde su conocimiento, y todos unidos alrededor de un mismo objetivo. Eso permitió avanzar muy rápido y nos enseñó que, si alguna vez volvemos a necesitarlo, solo hay que saber cómo activar esa dinámica con recursos y coordinación.

Innovación tecnológica. Desde la robótica a la automoción, pasando por digitalización y sostenibilidad, ¿en qué ámbitos ves hoy más oportunidades para Aragón?

Estamos creando laboratorios especializados para que la tecnología llegue a todo el territorio. En Zaragoza tendremos un laboratorio de energía donde ver cómo funcionan juntas distintas renovables: solar, eólica, hidrógeno y eléctrica. En el Distrito Aragonés de Tecnología (DAT) Alierta, en el Campus Río Ebro, se está levantando un edificio con laboratorios de inteligencia artificial y robótica. En el Aeropuerto de Teruel estamos poniendo en marcha un laboratorio aeroespacial para trabajar en materiales y circularidad aplicados a la aviación. Y en MotorLand, en Alcañiz, hemos presentado un laboratorio de vehículo autónomo y conectado para que las empresas puedan probar desarrollos, también en sectores como la maquinaria agrícola o de construcción.

 

Innovación abierta. Has impulsado proyectos con empresas, instituciones y sociedad civil. ¿Por qué es imprescindible la colaboración para lograr impacto real?

Porque es cada vez más necesaria. Es verdad que es compleja, porque hay distintos actores con su presupuesto, su propiedad intelectual y su rol, pero si queremos en Europa avanzar más rápido y llegar más lejos, no queda otra que colaborar. No es lo mismo aprender de todo tú sola que unirte a alguien que es especialista en una tecnología que no dominas. Un ejemplo es un proyecto de misiones CDTI con Stellantis, la Universidad de Zaragoza, varias pymes y una consultora. Hemos conseguido 11 millones de euros para desarrollar 19 casos de innovación en torno a necesidades planteadas por Stellantis. Y de las cosas que salgan bien podrán generarse más oportunidades de negocio, tanto para las pymes como para Stellantis, y llevarse también a otros lugares.

Innovación y ecosistema. Aragón reúne startups, centros tecnológicos y grandes compañías. ¿Qué buenas prácticas facilitan que la innovación fluya?

Lo que mejor funciona es generar ecosistemas y espacios para probar antes de invertir. Por eso pusimos en marcha el Aragón European Digital Innovation Hub, junto con IAF, Universidad de Zaragoza, Cámara, CEOE y Tecnara, entre otros, que ofrece servicios de test before invest para ayudar a impulsar la innovación. También creamos el Digital Imagination Center, para que estudiantes y emprendedores se acerquen a casos reales y tengan el gusanillo del emprendimiento. Y ahora estamos creando la comunidad InnoLand, con la idea de conectarnos los innovadores y el territorio, y que a través de una plataforma cualquier persona en Aragón con ganas de innovar pueda relacionarse y colaborar.

 

Innovación y futuro empresarial. ¿Cómo deberían las empresas tradicionales incorporar la innovación sin perder su esencia?

Lo que vemos es que lo mejor es empezar con un equipo pequeño que trabaje en un proyecto de innovación y que esto pueda ser el germen para mostrar un caso de éxito. Eso va generando cultura poco a poco. Es fundamental que haya una persona que lidere la innovación, porque si no el día a día lo absorbe todo. Esa persona tiene que ser tractora y contagiar al resto. Lo importante es tener claros los valores de la empresa y, desde ahí, ir permeando la mejora continua sin perder la esencia.

 

Campus Fundación Ibercaja. Campus impulsa la capacitación de equipos y directivos. ¿Cómo puede la formación en innovación convertirse en palanca de cambio?

Al final todo empieza en la formación. Es la base sobre la que se sostiene todo lo demás. Además, sirve de inspiración: ver qué han hecho otros, cómo han implantado la innovación en sus empresas, te da ideas para aplicarlas tú también. A veces no sabes por dónde empezar y, con formación, te enseñan cómo hacerlo, cómo gestionar equipos y cómo liderar. También es muy importante el networking: conocer a otras personas te aporta y te ayuda a llevar esos aprendizajes a tu empresa.

 

Innovación y visión de futuro. ¿Cuál es tu mayor deseo para el ITA y para Aragón en los próximos diez años?

Que la innovación se vertebre en todo Aragón, no solo en Zaragoza. Queremos que haya laboratorios en distintos lugares y estamos trabajando con ayuntamientos para darles buenas prácticas, porque a través de ellos también se permea mucho la innovación. Para nosotros eso es fundamental, para que las empresas se diferencien, crezcan, necesitamos más empresas grandes y potentes para todo lo que viene. Y que Aragón sea un polo de innovación que atraiga talento, que venga gente que quiera innovar y vea nuestra comunidad como un lugar donde puede estar a la última y ser diferencial. 


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